La Leyenda De La Bruja De Navidad: El Origen -

De pronto, una luz plateada apareció entre los árboles. Era Berchta, envuelta en una capa de piel de lobo, portando un farol que brillaba con un fuego que el viento no podía apagar. No era una bruja malvada, sino una guardiana. Con voz suave, los guio hasta su cabaña. Allí los alimentó con pan de jengibre y leche caliente, y mientras dormían, usó su rueca mágica para tejerles guantes y gorros que nunca se desgastaban.

Con el paso de los siglos, su nombre cambió. En algunos lugares la llamaron La Befana, en otros Frau Holle, pero todos la conocieron como la Bruja de Navidad. Dejó de ser una mujer mortal para convertirse en un espíritu del invierno, una sombra que vuela entre los copos de nieve, recordando al mundo que, en la noche más fría del año, la magia solo nace de la compasión. ⭐ La Leyenda de la Bruja de Navidad: El Origen

¿Te gustaría que ?

Una noche de diciembre, una tormenta feroz azotó el valle. El viento soplaba con tanta fuerza que las luces de las casas se apagaron. En medio de la oscuridad, un grupo de niños que buscaba leña se perdió en el bosque blanco. El frío empezó a adormecer sus sentidos y el miedo los dejó mudos. De pronto, una luz plateada apareció entre los árboles

Al amanecer, cuando la tormenta cesó, Berchta llevó a los niños de vuelta al pueblo. Antes de desaparecer en la niebla, les entregó pequeños trozos de carbón que, al llegar a sus casas, se transformaron en oro puro. Con voz suave, los guio hasta su cabaña